Breve historia de la Solidaridad y Procuración de Fondos en América Latina, Parte 1

Share:

Introducción

Espero que las siguientes reflexiones sobre América Latina puedan ser útiles para el lector que no conozca bien la Región. Son generalidades. Por supuesto que cada uno de los países tiene su propia historia.

Antes de la década de los 70 había pocas organizaciones de la sociedad civil / OSC, incluidas las que dan donativos y las que los buscan, independientemente de  si tenían personalidad jurídica o no. Las que existían eran de dos tipos. Un grupo consistía en fundaciones familiares, la gran mayoría de las cuales no otorgaban donativos, sino que administraban una escuela, una clínica, un comedor para niños, etc. El otro grupo administraba los mismos tipos de obras, pero dependía de subvenciones otorgadas por terceros, es decir, del Estado, de los ricos, o de una religión (la Católica, en los comienzos).Había un cierto solapamiento entre estos dos grupos: por ejemplo, una fundación familiar podía dedicar su fortuna a un hospital llevado por monjas.

La escasez de las OSC se explica en gran medida por el carácter vertical de las sociedades latinoamericanas. España, Portugal y Francia exportaron sus estructuras sociales jerárquicas y sus gobiernos centralizados a sus colonias. Los pueblos indígenas ya estaban acostumbrados a este tipo de régimen: al igual que los europeos, los incas y los aztecas no eran demócratas. Para los servicios sociales, los colonos y colonizados no valían por sí mismos, sino que miraban hacia arriba, a la Iglesia, el Estado o las pocas familias ricas.Esta actitud de dependencia voluntaria ha cambiado de forma en el transcurso del tiempo, pero perdura hasta el día de hoy.

Además, muchos de los países de la Región tenían una población mayoritariamente pobre, y los pobres no tienen ni el tiempo ni los recursos para crear organizaciones de la sociedad civil. Una clase media con ingresos disponibles era casi inexistente en la época colonial y ha crecido muy lentamente desde entonces. En efecto, América Latina fue la región más “desigual” del mundo hasta el 2012, cuando China – si es que podemos llamarla una región- la superó[1].

Las instituciones jerárquicas y la pobreza han contribuido a que los países de América Latina sean sociedades que se han llamado de “baja confianza”[2] , es decir, países en los que las personas son especialmente cautelosas a la hora de asociarse con, y por supuesto dar dinero a, personas que no son de su familia. La caridad empieza por casa … y allí se queda. Si tenían pocos recursos, los dedicaban a sus hijos, padres, abuelos, nietos, primos, primos segundos, primos terceros, et al. Si tenían muchos recursos, es posible que los compartieran con los de afuera, pero sólo bajo sus términos y condiciones: sus parientes dirigían la escuela o comedor de su fundación.

Las tendencias a la dependencia y a la desconfianza, dos fuertes corrientes en la cultura latinoamericana, explican por qué las OSC tienen mucha dificultad en obtener donativos. La gente supone que las OSC reciben dinero de lo alto: de las familias e instituciones, y ahora de las empresas, “que tienen dinero”. No hay tradición de procuración de fondos porque no hay tradición de dar a las personas ajenas a la familia, salvo en el caso de desastres. No es cuestión de egoísmo, sino de un tipo diferente de generosidad.

Para el año 1970 algunas fundaciones de Estados Unidos se habían sumado a las filas de “los que tienen dinero”. A la par con el gobierno de los EE.UU. y algunos gobiernos europeos, las fundaciones hicieron un valioso trabajo, sobre todo en los campos de la agricultura y la educación. Pero también contribuyeron a aumentar la dependencia de las OSC locales que los extranjeros contrataban para prestar servicios al público, sobre todo los que tenían que ver con los preservativos y píldoras anticonceptivas.


[1]  “La mayor excepción a la tendencia general a la alza [nota: en la desigualdad, medida por el coeficiente de Gini] es América Latina, durante muchos años el continente más desigual del mundo”. [Economist, 13 de octubre de 2012, traducción del autor del escrito presente.] “… de acuerdo a una nueva encuesta … en 2010 … el coeficiente de Gini [de China] fue de 0,61 … ” [Economist, 15 de diciembre de 2012] El coeficiente de América Latina es de 0,5: ver otro pie de página del escrito presente.

[2] Cfr. los libros The Central Liberal Truth de Lawrence Harrison y Trust de Francis Fukuyama.

 

Leave a Reply

Your email address will not be published.

captcha

Please enter the CAPTCHA text

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Follow us on Twitter!